A continuación incluyo el extracto de un artículo sobre el que desarrollaremos la útlima clase de la semana.
Si tenéis interés en leerlo completo podéis tener acceso a él a través de el siguiente link
Dias Carcanholo, Marcelo. Profesor asistente del IE-UFU y doctorando en IE-UFRJ, Brasil.
Nakatani, Paulo. Profesor del Programa de Posgrado en Política Social de la Universidad Federal de Espíritu Santo (Brasil).
Nakatani, Paulo. Profesor del Programa de Posgrado en Política Social de la Universidad Federal de Espíritu Santo (Brasil).
Introducción
La sociedad cubana mantenía una estructura económica, política, y social que buscaba avanzar y desarrollar la producción y la apropiación con un carácter cada vez más social[1] tratando de apuntar a un grado de desarrollo de la sociedad en el cual cada uno contribuiría de acuerdo con su capacidad y recibiría de acuerdo con sus necesidades.[2] La grave crisis del período 1989-1993 exigió profundas transformaciones económicas, pese a lo cual Cuba intenta mantener el principio distributivo socialista "de cada uno según su capacidad, para cada uno según su trabajo"[3] de la fase de transición al comunismo. La propuesta de "resistir y superar la crisis al menor costo social posible"[4] llevó la crisis a un escenario de intercambios protegidos por el racionamiento, en el cual las ventas son realizadas a través de laslibretas.[5]
Las reformas cubanas surgen de la crisis que acompañó a la caída de la Unión Soviética y a la ruptura de los vínculos de Cuba con el Consejo de Ayuda Económica Mutua (CAME), a través del cual mantenía la mayor parte del intercambio económico, financiero y científico-técnico. Las reformas se iniciaron[6] con el IV congreso del Partido Comunista Cubano, en 1991, donde
Fueron establecidas varias cosas: reabrir el mercado interno -agropecuario, industrial, artesanal en moneda nacional y mercancías importadas y de fabricación nacional en moneda extranjera-; abrir la economía nacional al capital, al dinero mundial y a las mercancías; permitir la asociación económica del Estado con el capital extranjero; impulsar el autofinanciamiento de las empresas en divisas convertibles y permitir a las empresas estatales exportar e importar directamente; descentralizar el sistema bancario nacional, entre otras reformas.[7]
La apertura de la economía cubana en los años noventa ocurrió en un período de profunda crisis y el gran dilema para su aprobación e implementación estaba centrado en la contradicción entre el mercado y la planificación central. Veremos que la ideología que identificaba mercado con capitalismo y planificación con socialismo, terminó siendo superada y se desarrolló la concepción de la "economía socialista de mercado". Discutiremos con más detalle esa contradicción a lo largo de este artículo.
Después de la victoria de la revolución en enero de 1959, las contradicciones internas y las presiones del imperialismo norteamericano condujeron a la sociedad cubana en dirección al Bloque socialista y al desarrollo de una economía centralmente planificada. Es posible identificar cuatro puntos centrales como objetivos generales del modelo económico y social de la economía socialista cubana: a)propiedad estatal casi absoluta de los medios de producción; b) conservación en lo fundamental de la planificación económica, lo que redunda en el hecho de que los planes productivos son fijados con predominio de relaciones verticales, y donde los instrumentos económicos y mecanismos financieros desempeñan un papel pasivo frente a la planificación; c) garantía de empleo, salud, educación y previsión social con igual oportunidad de acceso para toda la población, siendo el otorgamiento de esos servicios gratuito, y d) meta de un cierto grado de equidad y homogeneidad en la sociedad.[8] Este último punto trajo consigo varias otras metas relacionadas: distribución racionada de los bienes de consumo; aproximación de las condiciones de vida entre la ciudad y el campo; condiciones de incorporación de la mujer en la vida económica activa; humanización de los llamados trabajos "duros"; y, minimización de las diferencias saláriales.
Los cuatro objetivos generales son traducidos, en términos de empleo y salarios, en las siguientes metas: a) pleno empleo garantizado por vía estatal como meta básica; b) satisfacción de la demanda por fuerza de trabajo de la economía por tipo de actividad y territorio, velando por la eficiencia mediante la planificación; c) seguridad en el trabajo (protección e higiene, descanso, disposiciones generales sobre previsión social y protección contra arbitrariedades en el acto de despedir); d) sistema salarial centralizado y uniforme, a fin de definir escalas y tarifas únicas (con atención a la complejidad del trabajo y la calificación requerida) y no permitir grandes desigualdades saláriales; e) coordinación por la planificación de la formación de la fuerza de trabajo y la garantía de su inserción (absorción) automática en empleos de acuerdo con la especialidad de quienes ingresan a la fuerza de trabajo; y f) obtención de comportamientos laborales que atiendan a la disciplina y eficiencia.
Esas características que definían el proyecto socialista cubano fueron modificadas con las reformas iniciadas en 1991, permitiendo la expansión de las relaciones mercantiles y la descentralización de la planificación. En primer lugar, se modificó constitucionalmente el concepto de propiedad y la definición de planificación centralizada. En segundo lugar, un acelerado proceso de desestatización de las tierras que fueron transformadas en cooperativas. En tercer lugar, la despenalización de la posesión y uso de divisas extranjeras, la liberalización del trabajo por cuenta propia y la autorización para el funcionamiento de varios mercados privados de productos agropecuarios, industriales y de artesanado.
Este artículo se concentra en las reformas implementadas y sus consecuencias sobre la economía y la sociedad cubana. En primer lugar, describimos la crisis por la cual pasó en el período entre 1989 y 1993; enseguida, investigamos las causas de la crisis y los principales factores de su profundización. Posteriormente, presentamos y discutimos los principales elementos de la reforma económica y sus impactos sobre la estructura productiva cubana; y finalmente, hacemos una evaluación sobre las perspectivas que visualizamos para la economía cubana.
FUENTE: http://www.herramienta.com.ar/
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